De lo que leo acerca del tema de las cajas de ahorro saco algunas conclusiones: un modelo de institución que originalmente tenía una finalidad pública y social ha derivado en un negocio ruinoso y oscuro por culpa de una gestión politizada y poco profesional; y por decretazo de los mercados, su única, nuestra única solución, es su conversión en banca pura y crudamente privada con maniobras de rescate y venta de saldo incluidas.
Esa única solución no da opción alguna. No se puede intentar rescatar de esa maraña de intereses unas instituciones con 160 años de historia y restituírnoslas recuperando su espíritu inicial.
Nada. Sólo queda la “solución” de la privatización. Irremediable. Y en la misma línea no deja de oirse desde hace unas semanas el runrun de la necesidad de la privatización de las televisiones autonómicas y, ¿Porqué no? de la pública estatal.
Vaya. Ahora no es la presión de los mercados. Decirlo directamente así sería demasiado. Es la necesidad de recorte del gasto público, adobada con la crítica por el despilfarro en la gestión, que deriva en escasa calidad, y por su utilización partidista.
Pues no se si seré el único, pero la verdad es que veo las historias bastante parecidas. Ante ambos asuntos tengo una opinión común: si la gestión no es correcta se corrige y se respetan realmente el carácter y el interés público.
Respecto a las televisiones, o los media, o como los llamemos, soy, queda claro, un férreo defensor de la necesidad de las públicas. Lo digo en plural. No puedo estar de acuerdo con asimilar la multiplicidad de administraciones, ejerciendo posiblemente funciones duplicadas, a la coexistencia de medios de cobertura autonómica o local de titularidad y finalidad públicas. De hecho estoy convencido de que su necesidad es actualmente creciente .
Estamos en la Sociedad de la Información, en la aldea global y en la convergencia de los media. Ya, de hecho, debemos hablar de transmedia… pero hay una gran parte de la población cuya única ventanita a ese mundo de datos sigue siendo la televisión o la radio “tradicionales”, por mucho que se hayan digitalizado, … y otra parte que ni siquiera esa.
Si es cierto que queremos evitar más brechas digitales, una sociedad en red y con la máxima participación, precisamente, en ese ámbito de convergencia, las entidades públicas de comunicación deben cumplir un papel importante. Aunque para ello, y para su viabilidad en el entorno de austeridad, sea necesario adoptar medidas y que sean muy serias. Pero no creo que TENGAN que pasar por la privatización.
En mi opinión tales medidas afectan a tres campos: el político, el de la gestión interna y el de la adecuación de su producción y sus flujos de trabajo al entorno de convergencia.
Por no alargar esto demasiado (y por falta de tiempo) desarrollaré esa opinión en siguientes post.
Saludos.