Epic Fail

Manifestación 15 M SevillaHace unos días me quedé con los ojos a cuadritos hablando con alguien de cierto partido precisamente por lo a cuadritos que tenía él los suyos por el fenómeno 15M. Sobre todo porque este hombre trabaja en el tema de nuevas tecnologías, y los “media” y asesora a algún alto cargo al respecto. Es un buen ejemplo de la cogida con el paso cambiado sufrida por buena parte de los políticos y analistas digamos “anclados en lo analógico”.

Todo un “cuerpo de élite” de asesores expertos a sueldo de los partidos ha quedado en entredicho al demostrarse que abrir una cuenta en Twitter y dejar caer en ella cuatro gracietas para parecer cercano no sólo no sirve para nada sino que puede ser muy contraproducente. Probablemente este error de calculo se deba a que, en más de un caso, más que a “gurús” han contratado a los sastrecillos del “Traje Nuevo del Emperador”.

No se ha “leido” la Red o no se ha interpretado correctamente, a pesar de que se ha anunciado todo… para el que haya querido/podido verlo.

Probablemente el chispazo cercano al que hay que mirar como detonante de muchos procesos haya que buscarlo en Wikileaks. El asunto Assange y la reacción de Anonymous fue visto por muchos como el “señores: esto ha comenzado”

“La ciberguerra ha empezado. No una ciberguerra entre estados como se esperaba, sino entre los estados y la sociedad civil internauta.”

Esta frase no había que buscarla en ocultos boletines ciberpunk ni fue escrita por ningún hacker anfetamínico. Son palabras de Castells en la edición digital de La Vanguardia. Y están publicadas el 11 del pasado Diciembre. Humildemente yo publicaba mi propia versión 3 días antes que D. Manuel. Y seis meses en este mundo en Red son una eternidad.

Como también he dicho en algún momento, veo estos procesos muy parecidos a las reacciones nucleares. Mientras las urgencias de la crisis y las electorales mantenían a nuestros políticos y sus community managers muy atareados, la masa crítica se había alcanzado y esto suele terminar en fenómenos muy ruidosos.

Y vino la señora Sinde y cargó con el mochuelo de dar apellido a una ley que supuso otro buen chorro de gasolina a la candela y deriva en el movimiento #nolesvotes, y surgían por toda España pequeñas células de malestar.org y de democracia real ya y a perfilarse la fecha concreta del 15M para la “desvirtualización”.

Y del Indignaos de Stephan Hessel al  Reacciona coordinado por Rosa María Artal, de los videos de Jose Luis San Pedro a los de Juan Torres Lopez o Arcadi Oliveres entre otros muchos siguieron incrementando el volumen de la información y visiones alternativas al mensaje plano y parcial de los medios tradicionales. Algunos empiezan a recordar la existencia de un país rarito donde la gente hace cosas tan peregrinas como creer en los elfos o, fíjese usted, plantarse ante su élite política y financiera y decirle claramente hasta aquí hemos llegado porque esto es… ¿Esparta? No. Islandia.

Y mientras tanto, mire usted por dónde, una especie de virus empieza a expandirse por tierras africanas en una epidemia que en absoluto podía ser contagiosa en nuestra vieja Europa, porque para eso tenemos una vacuna llamada democracia. Pero resulta que el contagio si era posible y de hecho ya se había producido. Y aunque a lo mejor ofende al orgullo de alguno, hay que reconocer que la #spanishrevolution no es el primer movimiento en este sentido y ya Grecia o Portugal se estremecían, y a ambos lados del Atlántico los ingleses de UKUncut contagiaban a los americanos de USUncut que ya estaban bastante calentitos en sitios como Wisconsin. Y todo ello pese al apagón imformativo y la negación de cualquier visión amplia que pudiera relacionar unos fenómenos con otros. Realmente llamativo y torpe. ¿Resulta que para eso no estamos globalizados? Bueno, algunos, como Chomsky ven claro que si.

El caso es que la fecha llegó y todos sabemos con qué resultados. Al parecer circula una grabación (yo no la he oido) en la que se recoge la voz de un policía en Madrid pidiendo refuerzos porque “esperaban unos 400 y había ya unos 4000 y no paran de llegar”. Independientemente de si estas palabras se dijeron así,  pude constatar en la manifestación de Sevilla que los efectivos desplegados eran muy pocos numerosos para las dimensiones que alcanzó.

¿Nadie se había tomado la molestia de echar unos números, de ver cuántos usuarios usaban esos hashtags, cuales eran Tending Topic dia tras dia, cuántos usuarios tenían las webs y foros de esos movimientos, o seguidores en los correspondientes grupos provinciales en Facebook? . Al parecer no y comenzaron las prisas, habituales malas consejeras en la gestión de estas situaciones. Por decirlo a la moda: “Epic fail” y no fue el último.

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